Cosméticos hipoalergénicos : alcance y retos

Cosméticos hipoalergénicos

Los cosméticos hipoalergénicos están considerados como una reivindicación más enfocada a pieles sensibles o con ciertas alergias. En las últimas publicaciones legislativas se ha puesto en entredicho este claim. En cosmética natural es especialmente interesante analizar este tipo de cosmética, ya que usamos algunas materias primas potencialmente alergénicas, como los aceites esenciales.

Sabemos que la cosmética natural puede representar grandes ventajas para la salud, ya que además de ofrecer productos de alta calidad y eficacia, respeta tanto al medio ambiente como la fisiología natural del organismo. Vamos a ver cómo los alérgenos interactúan con el organismo.

Cosméticos naturales hipoalergénicos y alérgenos

Los ingredientes naturales ofrecen características químicas únicas, en la mayoría de las ocasionas cercanas y miméticas con las estructuras y composición de la piel, pero a veces, pueden llevar integrados en su composición sustancias químicas, que aunque sean naturales, por su poder hipersensibilizante, pueden representar un riesgo para las pieles más sensibles. Nos referimos a los alérgenos, también conocidos como sustancias sensibilizantes. Estas sustancias alérgenas no son exclusivas, ni mucho menos, de las materias primas de origen natural, veremos más adelante que también forman parte de diferentes productos químicos de síntesis, y que se encuentran, además, distribuidas de forma amplia en la naturaleza, formando parte del día a día de nuestro entorno más inmediato.

Las sustancias alérgenas no son exclusivas, ni mucho menos, a las materias primas de origen natural Clic para tuitear

Sustancias sensibilizantes y formulación cosmética

Como en cualquier tipo de cosmética, en cosmética natural, la acción sensibilizante de ciertas sustancias debe de tenerse en cuenta a la hora de diseñar nuestros productos, ya que debemos velar por la seguridad del consumidor final. Para lidiar de una forma honesta dentro de este contexto, hay que conocer muy bien los ingredientes que vamos a utilizar, teniendo claro el alcance de su actividad y función, siguiendo con rigurosa rectitud la normativa vigente al respecto, y en la medida de lo posible, estando familiarizados con los alérgenos dérmicos existentes. Esto último no es del todo fácil ya que continuamente aparecen nuevas sustancias potencialmente sensibilizantes y, además, no existe una lista actualizada dónde las podamos encontrar a todas ellas recogidas. Lo que sí que deberíamos, es conocer las que se utilizan con más frecuencia en nuestro sector, para minimizar así los riesgos de nuestros productos.

Con esto, no queremos decir que utilizar materias primas con alérgenos sea algo no seguro, para formular con total tranquilidad bastaría con saber cuáles son las concentraciones de uso que vamos a utilizar, y una vez terminado nuestro producto cosmético informar de forma adecuada en el envase al consumidor final.

En los productos cosméticos fabricados en Europa hay que tener en consideración las restricciones de uso que se encuentran en el Anexo III del Reglamento Europeo Nº 1223/2009. En dicho anexo, encontraremos todas las sustancias que no podrán contener los productos cosméticos, salvo con las restricciones establecidas.

Entre estas sustancias, están algunos de los alérgenos, aunque no están todos. Por norma general, el uso de las sustancias alérgenas se ciñe a la siguiente norma:
– Concentraciones finales de alérgeno del 0,001% en productos que no se aclaran.
– Concentraciones finales de alérgeno del 0,01% en productos que se aclaran.

El reglamento Europeo, además, nos advierte que “el CCSC, que es el Comité Científico de la Seguridad de los Consumidores, ha constatado que varias sustancias pueden causar reacciones alérgicas; será necesario restringir su uso o imponer determinadas condiciones al respecto. Para que los consumidores estén adecuadamente informados, conviene que la presencia de dichas sustancias se indique en la lista de ingredientes y se advierta a los consumidores de la presencia de estos ingredientes. Esta información mejorará probablemente el diagnóstico de las alergias de contacto que afectan a los consumidores, permitiéndoles evitar la utilización de productos cosméticos que no toleran. Para las sustancias que pueden provocar alergia a una parte significativa de la población, deben considerarse otras medidas restrictivas, como la prohibición o la restricción de la concentración.”

Finalmente debemos saber que la composición de alérgenos de una materia prima compuesta, como podría ser un perfume, tiene que ser proporcionada por el fabricante y/o distribuidor de la misma, de esta forma podremos calcular de forma sencilla que cantidad de sustancia alérgena hay en nuestro producto final, como ya os lo habíamos apuntado en el artículo sobre el INCI de los productos cosméticos.

Para que los consumidores estén adecuadamente informados, conviene que la presencia de sustancias alérgenas se indique en la lista de ingredientes y se advierta a los consumidores de la presencia de estos ingredientes. Clic para tuitear

Cómo afectan éstas sustancias a nuestro organismo

Para ir un paso más allá, vamos a explicar de una manera fácil y entendible cómo funcionan las sustancias sensibilizantes a nivel fisiológico. Para ello, debemos saber primero que significa alérgeno, y después, que diferencia existe entre una reacción alérgica y una reacción de hipersensibilidad. Un alérgeno es aquella sustancia capaz de producir una reacción de sensibilización, conocida comúnmente como alergia, que no es más que una reacción adversa frente a lo que el sistema inmune entiende como una agresión del medio externo. Una alergia, es una respuesta inmediata del sistema inmune que puede ir desde minutos hasta 4 horas post exposición. Por su forma de presentación, y por los cambios fisiológicos que lleva asociados, se define como una respuesta de alto riesgo, también se conoce como hipersensibilidad inmediata.

Además de la hipersensibilidad inmediata o alergia, nos podemos encontrar con la hipersensibilidad como tal, también conocida como alergia tardía. Esta hipersensibilidad tiene un tiempo de activación que puede ir desde las pocas horas hasta los cuatro días de duración, es decir, puede surgir como un brote hasta 96 horas después de haberse producido el contacto directo con el alérgeno.

Tanto las alergias como las hipersensibilidades, son reacciones no tóxicas, donde interviene el sistema inmune como mediador de la resolución. En ambas, podremos encontrar, además, mediadores de la inflamación que producen vasodilatación, permeabilidad vascular y en ocasiones destrucción de células del tejido afectado, que se traduce en rojez, picazón, aparición de salpullido, eczemas, dermatitis de contacto, irritación ocular, pudiendo estos síntomas aumentar su gravedad con el paso del tiempo.

Sus efectos pueden variar en función de cada persona, pasando de no causar ningún efecto a producir algunos muy graves, como el shock anafiláctico. Las primeras exposiciones al alérgeno, en caso de desarrollar reacción, suelen desencadenar reacciones más leves y a medida que aumentan las exposiciones se puede ir agravando la respuesta alérgica. A veces, las reacciones pueden ser a nivel sistémico, comprometiendo la vida de la persona, pero esto en cosmética no es nada habitual ya que normalmente las reacciones son a nivel local.

Según las células inmunitarias que hayan intervenido en la reacción de sensibilización, la reacción será inmediata o tardía, y dependiendo también de las células que hayan intervenido en la alergia esta podrá cursar como algo puntual o podrá contribuir a un proceso de hipersensibilización. Aunque habitualmente hablamos de alergias, podemos hablar de hipersensibilidad tanto si nos referimos a las alergias como a las hipersensibilidades tardías. Como idea principal, tenemos que entender que cuando se da una alergia de contacto, ya sea inmediata o tardía, el sistema inmunitario está reaccionando a una sustancia que ha reconocido como extraña.

Como la inmunología es una ciencia muy compleja, lo dejaremos aquí, esperando que hayan quedado claros los conceptos comentados. A partir de ahora, vamos a centrarnos eminentemente en los alérgenos cosméticos. Como último apunte, comentar que existen reacciones alérgicas dérmicas derivadas de orígenes no cosméticos, en las que pueden intervenir sustancias sensibilizantes que provienen, por ejemplo, de medicamentos, picaduras de insectos, caspa del pelo de animales, alimentos u otras sustancias químicas.

¿Cómo sabemos si nuestra materia prima contiene alérgenos o si una sustancia aislada es un alérgeno?

Como hemos comentado anteriormente, debemos de pedir esta información a nuestro proveedor habitual de materias primas. Además, podremos encontrar todos las sustancias sensibilizantes registrados por REACH (Reglamento Europeao cuya finalidad es la de mejorar la protección de la salud humana y el medio ambiente contra los riesgos que pueden presentar los productos químicos), en la página de la ECHA (Agencia Química Europea), donde se harmonizan las clasificaciones de las sustancias químicas. La clasificación para sustancia sensibilizante, es la H317, por tanto, todas las sustancias químicas con esta clasificación son potencialmente sensibilizantes.

El Reglamento REACH, además, fomenta el uso de métodos alternativos para la valoración del peligro de las sustancias con el fin de reducir el número de ensayos realizados con animales. Los ensayos llevados a cabo para comprobar si una sustancia es sensibilizante o no, se hacen in-vivo o in-vitro, idealmente evaluados por laboratorios externos que cumplan GLP y según métodos oficiales, aunque no siempre han sido así.

En lo relativo a productos cosméticos, los alérgenos se encuentran sobretodo en aromas, aceites esenciales, fragancias, conservantes y tintes. No todos los productos cosméticos, ni todas las moléculas usadas en ellos, provocan reacciones de sensibilización, pues están condicionadas por factores como pudieran ser la concentración del sensibilizante, el tiempo de exposición, las condiciones meteorológicas (la humedad o la presencia de sol pueden llegar a aumentar la toxicidad de las moléculas en contacto con la piel), o la asociación con otras moléculas presentes en la formulación.

Hay que tener en cuenta también la acción potencialmente sinérgica que pueden tener más de un sensibilizante en una misma formulación cosmética, aunque estos se encuentren en dosis inferiores a las recomendadas. Los productos de higiene e hidratación cutánea son los responsables de la mayoría de los casos de alergia, seguidos de otros cosméticos como los tintes capilares. De las fragancias cabe destacar que son sustancias volátiles y que se utilizan en perfumes por su acción perfumante. Éstas se añaden a cualquier tipo de cosmético, y han demostrado ser de las sustancias más sensibilizantes, por detrás de los metales. Quizás, también su uso reiterado esté contribuyendo al aumento en las reacciones de hipersensibilización.

En lo relativo a productos cosméticos, los alérgenos se encuentran sobretodo en aromas, aceites esenciales, fragancias, conservantes y tintes. Clic para tuitear

Existen infinidad de artículos que relacionan ciertas sustancias con reacciones alérgicas. Las que más publicaciones tienen al respecto son: el geraniol, el eugenol y el limoneno (todas ellas sustancias de origen natural). A parte, hay que destacar el conservante Kathon CG® (compuesto por Methylchloroisothiazolinone and Methylisothiazolinone) y la p-phenylenediamine, que se encuentra en algunos tintes capilares. Además, existen otros muchos, algunos son: α- hexylcinnamal, lyral, cinnamal, evernia, prunastri, furfuracea, cinnamyl, alcohol, isoeugenol, hidroxycitronellal, α-isometil ionone, amylcinnamaldehyde, citronal, benzyl alcohol, benzyl salicilate, linalool, butylphenyl, methylpropional, anise alcohol, benzyl benzoate, benyl cinnamate, methyl-2-octionate, coumarin, citral, citronellol, formaldehyde, thiomersal, methyldibromo glutaronitrile y m-aminophenol, aunque existen muchos más.

A continuación, vamos a ver algunas características de tres alérgenos que podemos encontrar en fragancias:

Eugenol

La fórmula del eugenol es phenol-2-metoxy-4-(2-propenyl), las restricciones de su utilización están en el anexo III con el nº 71. Se obtiene de los aceites esenciales del trébol, nuez moscada y canela. Se encuentra también en un compuesto, de gran cantidad de sustancias, llamado Bálsamo de Perú, que se obtiene de la especie vegetal Myroxylon pereirae. El eugenol tiene gran importancia para la industria dentífrica, por ser utilizado en pastas dentales y en enjuagues bucales. El uso del eugenol ha reportado, con el uso de patching test, una serie de reacciones alérgicas tales como dermatitis de contacto, urticaria crónica y dermatitis atópica.

Limoneno

El limoneno es una sustancia volátil, con fórmula química 1-Methyl-4-Isopropenylcyclohexene y figura con el número 88 del anexo III. Se puede encontrar en las flores de Rosmarinus officinalis y en las bayas de Juniperus communis. Es menos común en los productos cosméticos que el eugenol, pero por su poder perfumante se utiliza en muchos productos como champús, geles de baño y acondicionadores. No obstante, está relacionado con gran cantidad de alergias a determinados productos de limpieza que lo utilizan como ingrediente. Este compuesto no sólo es un alérgeno por si mismo, sino que también producen alergia los productos de su oxidación, que son los limoneno-hidroxiperóxidos. Estos se originan por el contacto prolongado del limoneno con el aire, ya que esta molécula es susceptible de oxidarse. La reacción más común que generan estos compuestos es la dermatitis de contacto.

Aceite de romero_portada

Geraniol

El geraniol es la fragancia más usada y la que más alergias registra. Su fórmula química es 2,6-Octadien-1-ol, 3,7-dimethyl-, nº 78 del anexo III. Este compuesto es incoloro, tiene olor a rosas y en el sector que más se usa es en la perfumería. Las irritaciones más comunes del geraniol se observan cuando se sobrepasa la concentración máxima permitida o cuando el contacto con la sustancia es muy frecuente. Está relacionada con la aparición de dermatitis alérgica de contacto y aparición de ronchas. Para finalizar, cabe recalcar que durante los últimos años, y en especial en las materias primas conservantes, se están buscando alternativas que tengan menos toxicidad y sean mejor aceptadas por los consumidores.

En esta búsqueda, la propuesta por parte de los fabricantes es la de sustancias nuevas, que no se han descrito como sensibilizantes por el momento. Debemos de prestar atención a este dato ya que el hecho de que una sustancia no se haya descrito como sensibilizante, no quiere decir que potencialmente no lo pueda ser, para ello deberá de ser estudiada antes en profundidad, y esto es un proceso largo y costoso. Simplemente, queremos alertar de que muchas de las alternativas propuestas para la conservación pueden terminar formando parte del listado de sustancias sensibilizantes en unos años, ya sea por los estudios de sensibilización llevados a cabo, o por el uso repetitivo y frecuente en las formulaciones cosméticas, y por ende en el consumidor. 

En nuestro curso de conservación natural, aprenderás sobre estrategias de conservación para tus productos cosméticos y las características de los principales conservantes que se usa en cosmética natural.

 

Ideas para formular cosmética sin alérgenos o con bajo contenido en alérgenos:

– Utilizar siempre materias primas que estén quimiotipadas para controlar bien la cantidad de alérgenos que contienen.
– Cuando se trate de aceites esenciales hacer uso de las recomendaciones de la reglamentación de cada país, tanto en la dosis como en la forma de aplicación.
– Evitar el uso de alérgenos en las zonas más sensibles de la piel.
– Indicar en el listado INCI cuáles son los alérgenos que contiene nuestro cosmético para aportar una correcta información al consumidor.
– Diseñar fórmulas sencillas con la menos cantidad posible de ingredientes.
– Pedir a nuestro proveedor el certificado de alérgenos tanto en el caso de perfumes, aceites esenciales o extractos vegetales.
– También deberán presentarnos la documentación IFRA de la materia prima.

 

A nivel de usuarios, y teniendo en cuenta lo comentado para mejorar la tolerancia inmunológica, recomendamos:

– Leer el listado de ingredientes de los productos cosméticos, y prestar especial atención a aquellos ingredientes listados como alérgenos.
– No hacer uso repetido de un mismo tipo de cosmético si contiene sustancias sensibilizantes, lo ideal es ir rotando cosméticos cada cierto tiempo.
– Mantener la piel en unas buenas condiciones de higiene y protegerla con productos que contribuyan a mantener una epidermis hidratada y nutrida.
– Proteger la piel más sensible de los cambios bruscos de temperatura para no dañar su cohesión y permeabilidad.
– No utilizar productos de limpieza ni de higiene que sean agresivos con la piel.
– Mantener una buena hidratación cutánea.
– Utilizar productos perfumantes lo más simples posibles para evitar las mezclas de varios alérgenos, y al igual que los cosméticos, ir rotando su uso.

cosméticos hipoalergénicos_fórmula

Desde Mentactiva os proponemos la siguiente fórmula. Es una fórmula sencilla, que puede contribuir a calmar e hidratar la piel, apta para las pieles más sensibles.

Bruma de hamamelis para pieles sensibles

Fase A

•  Agua (Aqua): Up to 100.00 %
•  Polyglyceryl-4 Cocoate: 2.00 %
•  Hidrolato de Hamamelis (Hamamelis virginiana water): 25.00%

Fase B

•  Glicerina (Glycerin): 15.00 %
•  Sodium Hyaluronate: 0.05 %

Fase C

•  Conservante (Aqua, Sodium Levulinate, Sodium Benzoate): 4.00%

Procedimiento

Para su fabricación bastará con mezclar bien las fases por separado y combinarlas en orden bajo agitación suave para obtener la preparación final. Recomendamos ajustar el pH final a 6.00, si fuera necesario.

Nota: esta formulación es experimental y puede requerir de ajustes para su fabricación final.

 

En nuestros cursos de formulación en cosmética natural puedes aprender a hacer fórmulas sencillas y mejorar tus destrezas como formulador cosmético. Además os ofrecemos dos cursos en los que poder profundizar sobre dos aspectos muy importantes, la estabilidad y la conservación de cosmética natural.

 

Escrito por María Cerdán. Tutora de Mentactiva.

 

 

Bibliografía

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3- Reglamento (UE) 655/2013 de la Comisión, de 10 de julio de 2013, por el que se establecen los criterios comunes a los que deben responder las reivindicaciones relativas a los productos cosméticos. Diario Oficial de la Unión Europea L 190, de 11 de julio de 2013. 31.
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