10 aceites vegetales para formulación de cosmética natural

Aceites vegetales

Introducción

Los aceites vegetales son sustancias de naturaleza grasa e insolubles en agua, líquidos a temperatura ambiente. Normalmente se obtienen por prensado de semillas o frutos y son ricos en ácidos grasos insaturados.

Están constituidos por mezclas de triglicéridos con diferente estructura química, lo que los hace más o menos líquidos. También tienen una fracción insaponificable caracterizada por la presencia de fitoesteroles, tocoferoles (como la vitamina E) y otras sustancias.

De unos años acá los aceites vegetales ha pasado de ser un producto poco valorado e incluso mal valorado (por el tacto graso, el enranciamiento,…) a ser un producto imprescindible de la rutina de cuidado de la piel. Ahora es habitual el uso de aceites (incluso puros) para cuidado facial, a modo de sérum o tratamiento concentrado, pero también para cuidado corporal. Incluso se usan para nutrir y reparar el cabello, algo impensable hace años.

Los aceites vegetales y sus mezclas nos permiten infinidad de combinaciones posibles. Además también se usan para la preparación de macerados de plantas.

Desde el punto de vista de la formulación cosmética se usan como vehículo en soluciones oleosas, pero también como componente principal de la fase oleosa de emulsiones. Junto con las mantecas y las ceras podemos formular multitud de formas cosméticas anhidras como pastas, bálsamos o barras. En todos los casos los aceites vegetales aportan emoliencia y una serie de “extras” de nutrición en función de su composición en ácidos grasos y fracción insaponificable.

Los aceites vegetales aportan emoliencia y una serie de “extras” de nutrición en función de su composición en ácidos grasos y fracción insaponificable. Clic para tuitear

Ácidos grasos en los aceites vegetales

Una forma de clasificar o diferencias aceites vegetales entre sí, es fijarnos en su composición de ácidos grasos. Los ácidos grasos son cadenas hidrocarbonadas (compuestas por carbono e hidrógeno) de distinta longitud.

Las cadenas hidrocarbonadas están formadas por uniones de carbono (C) e hidrógeno (H). En el caso de los ácidos grasos, al final de esta cadena hay un grupo carboxilo (-COOH) formado por un átomo de carbono, un átomo de hidrógeno y dos de oxígeno.

Aquí podemos ver que las uniones entre los grupos CH pueden ser enlaces simples pero también enlaces dobles (señalado en fucsia).

Si los ácidos grasos tienen dobles enlaces en su estructura molecular hablamos de ácidos grasos insaturados (monoinsaturados o poliinsaturados). Si por el contrario no hay dobles enlaces en la molécula, hablamos de ácidos grasos saturados.

En los 10 aceites vegetales que os vamos a presentar hoy, estos ácidos grasos se pueden encontrar o no y si se encuentran estarán en proporciones que varían de un tipo de aceite a otro. En la siguiente tabla, podéis ver un resumen de la composición de ácidos grasos de estos aceites:

Aceites_ácidos grasos

La presencia (o ausencia) y el porcentaje de unos y otros ácidos grasos puede influir en las características fisicoquímicas del aceite. Por ejemplo, a mayor porcentaje de ácidos grasos saturados, mayor temperatura de fusión. A mayor porcentaje de ácidos grasos insaturados, mayor riesgo de oxidación.

En los aceites vegetales, a mayor porcentaje de ácidos grasos saturados, mayor temperatura de fusión. A mayor porcentaje de ácidos grasos insaturados, mayor riesgo de oxidación. Clic para tuitear

Otras características que se estudian en un aceite como materia prima y que ayudan a su identificación son:

  • Color y olor
  • Título: medida del punto de solidificación de los ácidos grasos.
  • Índice de acidez: mide los ácidos grasos libres
  • Índice de yodo: mide la insaturación de los ácidos grasos. A mayor índice de yodo mayor riesgo de oxidación del aceite en cuestión.
  • Índice de saponificación

¿Cómo elegir entre un aceite vegetal y otro?

Ante el gran abanico de aceites vegetales que existen actualmente para su uso en cosmética, muchas veces se nos plantea esta pregunta. Nos puede costar decidir cuál es el aceite que mejor se adapta a lo que buscamos.

Uno de los aspectos que nos puede interesar es el tacto. Nosotras siempre os animamos a experimentar con distintos aceites para que podáis sentir las diferencias de extensibilidad y tiempo de absorción entre unos y otros.

Otro de los puntos que podemos tener en cuenta es la composición en ácidos grasos que veíamos en el apartado anterior. Según el tipo de piel al que vaya dirigido nuestro producto cosmético podemos seleccionar uno u otro. Por ejemplo aceites con un alto contenido en ácido palmítico puede ser interesante para la formulación de cosméticos para pieles secas. Aceites con un alto contenido en ácido oleico, como el aceite de almendras puede interesarnos para mejorar la penetración de otros activos de la fórmula.

El índice de yodo también nos puede ayudar en esta decisión, ya que aceites con un índice de yodo mayor tendrán un mayor riesgo de oxidación.

En el curso de introducción a la formulación de cosmética natural para la piel tenemos una check list para que os ayude a la hora de elegir el aceite que más se ajuste a vuestras necesidades.

Aceite de pepita de uva

INCI: Vitis Vinifera Seed Oil

Es un aceite de color amarillo claro (refinado) que se caracteriza por su alto contenido en ácido linoleico. Además de esto contiene compuestos fenólicos con actividad antioxidante como polifenoles, ácidos fenólicos y flavonoides (mayoritariamente catequinas). Se obtiene por presión en frío de la semilla de uva (Vitis vinifera).

Es un aceite de absorción rápida. Su composición de ácidos grasos hace que sea ideal para mantener la hidratación de la piel ya no sólo por la cierta oclusividad que aporta como cualquier aceite, sino por el aporte de ácido linoleico al estrato córneo que hace que se refuerce la barrera cutánea y así se evite la pérdida de agua transepidérmica (TEWL – Trans Epidermal Water Loss). Por lo tanto ejerce una hidratación activa de la piel.

Aceite vegetal

Aceite de zanahoria

INCI: Daucus Carota Sativa Seed Oil
INCI: Helianthus Annuus Seed Oil, Daucus Carota Sativa Root Extract

El aceite de zanahoria lo podemos encontrar en dos “versiones”. Por un lado está el aceite que se obtiene por prensado de las semillas (Daucus Carota Sativa Seed Oil) o mediante extracción con disolventes orgánicos. Por otro lado está el aceite que se obtiene por maceración de las raíces en un aceite vegetal, generalmente aceite de girasol. En ambos casos se caracteriza por la presencia de carotenos como el betacaroteno, precursor de la vitamina A.

Entre otras propiedades, se le atribuye actividad antienvejecimiento debido a la acción regeneradora cutánea de la vitamina A que pudiera formarse a partir de su precursor betacaroteno aplicado sobre la piel.

El aceite de zanahoria ha sido ampliamente utilizado en aceites corporales para realzar el bronceado. El propio aceite tiene un tono anaranjado que puede permanecer sobre la piel tras la aplicación. Además los carotenos favorecen la síntesis de melanina. Ciertos carotenoides forman parte de fotoprotectores orales, aunque en ningún caso se atribuye protección solar vía tópica.

Aceite de perilla

INCI: Perilla Frutescens Seed Oil

Este aceite vegetal se obtiene de la presión en frío de las semillas de la planta herbácea Perilla frutescens, conocida también como shisho. Es muy usada como condimento en la cocina japonesa. Se caracteriza por tener un alto contenido en ácido linolénico.

Es un aceite de toque seco que puede usarse en la formulación de multitud de productos cosméticos, sobre todo aquellos destinados a hidratar la piel como función principal. También puede ser una buena opción para cosméticos para pieles grasas o con tendencia acneica, ya que se ha observado que en este tipo de piel hay una deficiencia de ácido linoleico que puede favorecer el incremento de secreción sebácea. Por ello el aporte de ácido linoleico en la piel puede rebalancear la composición del sebo cutáneo para mejorar su calidad.

Aceite de brócoli

INCI: Brassica Oleracea Italica Seed Oil

Este aceite se obtiene por presión en frío de las semillas del brócoli (Brassica Oleracea var. italica). También hay algunos proveedores que lo obtienen por extracción con CO2 supercrítico. Se caracteriza por tener un alto contenido en un ácido graso monoinsaturado de cadena larga (C22:1), igual que otros aceites de semillas de la familia de las crucíferas. Además de su especial composición en ácidos grasos, también tiene otras sustancias que pueden actuar como antioxidantes. Las semillas de brócoli contienen glucosinolatos que una vez metabolizados en el organismo tendrían esta actividad antioxidante, aunque la acción de estos glucosinolatos a nivel epidérmico no está del todo clara.

Es un aceite de toque seco que se presenta como alternativa a las siliconas tanto para cuidado de la piel como del cabello, ya que aporta brillo sin engrasar. En la piel aporta hidratación y emoliencia.

El aceite de brócoli (Brassica Oleracea Italica Seed Oil) es un aceite de toque seco que se presenta como alternativa a las siliconas tanto para cuidado de la piel como del cabello, ya que aporta brillo sin engrasar. Clic para tuitear

Aceite de baobab

INCI: Adansonia Digitata Seed Oil

Este aceite vegetal se obtiene por presión en frío de las semillas del árbol Adasonia digitata comúnmente conocido como Baobab. Es un aceite ligero, de absorción rápida que deja un ligero brillo en la piel. Su uso en formulación cosmética tiene una ventaja, y es que tiene un índice de yodo no muy alto, lo que significa que es bastante resistente a la oxidación.

Su composición en ácidos grasos, con un equilibrio entre el ácido palmítico, el oleico y el linoleico hace de él una materia prima excepcional para cosméticos hidratantes. El mecanismo de acción es mixto (pasivo y activo) ya que los ácidos grasos refuerzan la barrera cutánea impidiendo el TEWL. También puede usarse para cosmética capilar en la formulación de mascarillas o acondicionadores para cabellos dañados.

Aceite de sésamo

INCI: Sesamum Indicum Seed Oil

El aceite de sésamo se obtiene por presión en frío de las semillas de Sesamum indicum. Además de su rica composición en ácidos grasos insaturados, en su fracción insaponificable se encuentran esteroles, tocoferoles y lignanos (como la sesamolina y la sesamina) todo ellos con capacidad antioxidante.

Se absorbe rápido y deja un tacto seco, sin sensación grasa. Es un ingrediente muy versátil que se usa en la formulación de productos como aceites de masaje (por su tacto y su contenido en ácido oleico), pero también en limpiadores y emulsiones hidratantes con finalidad antiedad. Esta última función favorecida por su contenido en antioxidantes.

Aceite de girasol

INCI: Helianthus Annuus Seed Oil

Este aceite vegetal se obtiene por presión en frío de las semillas de girasol. Es muy apreciado por su alto contenido en ácido linoleico. En su fracción insaponificable también se encuentran tocoferoles (como la vitamina E en forma de alfa-tocoferol) y esteroles (el beta-sitosterol es el mayoritario).

Esta composición hace que sea ideal para reestablecer la composición de ácidos grasos esenciales en la emulsión epicutánea, evitando la descamación y pérdida de flexibilidad. Además de usarse como activo emoliente en las fórmulas, donde más aparece es como vehículo en macerados de plantas. Esto es debido a que no aporta un color muy marcado (es ligeramente amarillo) ni tampoco olor, y sobre todo es una materia prima de bajo coste y alta disponibilidad.

Aceite de arroz

INCI: Oryza Sativa Bran Oil

Es un aceite con un leve color amarillo que destaca por su composición en ácidos grasos insaturados (ácido oleico y linoleico) pero también por tener una interesante fracción insaponificable. En ella podemos encontrar: escualeno, tocoferoles (vitamina E) y gamma orizanol, un potente antioxidante. Aunque hay que resaltar, que durante el proceso de refinado del aceite de salvado de arroz, se pierde gran parte de este compuesto, lo que hace que las propiedades antioxidantes del aceite sean más remarcables en el aceite crudo (sin refinar).

Los antioxidantes que contienen lo hacen ideal para la formulación de productos antiedad. De hecho se extrae el gamma orizanol del salvado de arroz para usarlo como materia prima en este tipo de cosméticos. Además de para esto, no debemos olvidar que el aceite de arroz, al igual que el resto de aceites presentados en este artículo, actúa como emoliente. También es apreciado como vehículo en aceites corporales o para la fabricación de macerados (aunque para este fin se usa más el aceite de girasol).

Aceite vegetal

Aceite de chía

INCI: Salvia Hispanica Seed Oil

Este aceite vegetal se obtiene de la presión en frío de las semillas de chía. Su interés comenzó por el uso alimentario, donde se considera un superalimento. Como pasa en muchas ocasiones, las tendencias se trasladan también a la cosmética. El ácido graso que más destaca es el ácido linolénico.

Ayuda a reparar la barrera cutánea manteniendo la integridad y el balance de ácidos grasos de la emulsión epicutánea. Por ello también actúa como hidratante con un mecanismo de acción mixto, pasivo y activo. También contiene antioxidantes como los esteroles (beta sitosterol y estigmasterol) y tocoferoles. La unión de emoliencia y antiradicales libres lo hacen ideal para la formulación de cosméticos hidratantes para pieles secas y con tendencia al picor.

Aceite de oliva

INCI: Olea Europaea Fruit Oil

El aceite de oliva se obtiene de la presión en frío de las aceitunas, el fruto del olivo (Olea europaea). El ácido graso mayoritario es el ácido oleico, pero también tiene otros compuestos de interés como tocoferoles y escualeno (el aceite de oliva virgen lo contiene entre un 0,2  – 0,7%), con propiedades antioxidantes

Su uso para hidratar la piel se remonta a escritos de Galeno, en los que ya mencionaba el aceite de oliva como ingrediente principal en cremas hidratantes. En la actualidad hay marcas que incluso lo usan como hilo conductor en su catálogo. Se usa principalmente como emoliente, pero también como vehículo. Su empleo en la fabricación de macerados de plantas también es amplio, pero no tanto como en el caso del aceite de girasol.

Los alumnos de la escuela Mentactiva tiene a su disposición en la biblioteca una guía de aceites vegetales donde encontrarán más información sobre estos y otros aceites vegetales para la formulación de sus productos cosméticos.

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Escrito por María José Gea. Tutora de Mentactiva.