Conservantes en cosmética natural

La necesidad de incluir conservantes en cosmética natural radica en que los cosméticos no son materiales inertes, sino que sufren cambios a lo largo de su vida útil. Estos cambios pueden afectar al producto, pero también al consumidor final teniendo consecuencias directas sobre su salud. Este post nos ayudará a entender mejor la importancia de la conservación de nuestras fórmulas, así como los factores implicados y las estrategias a las que podemos recurrir para conseguir un producto inocuo, eficaz y seguro.

Microbiología y cosmética

Existen diversos microorganismos que podemos encontrar en los productos cosméticos, éstos son:
Bacterias: Gram + (Bacillus, Clostridium, Micrococcus, Staphylococcus) y Gram – (Pseudomonas, E.coli, Enterobacter)
Mohos: Penicillium, Rhizopus, Aspergillus, Mucor
Levaduras: Candida albicans

Los microorganismos tienen en los productos cosméticos el medio y las condiciones idóneas para su crecimiento y actividad. En nuestras fórmulas usamos carbohidratos (como las gomas), vitaminas (vitamina C, vitamina E), minerales (arcillas, talco) y otras sustancias que son utilizadas como fuentes de energía por los microorganismos por ser fuente de carbono, nitrógeno y oligoelementos, necesarios para su crecimiento. También la mayoría de las fórmulas contienen agua[1], necesaria para el correcto metabolismo de los microorganismos. La presencia de oxígeno permite el crecimiento de bacterias aerobias así como anaerobias facultativas. El pH de la mayoría de los cosméticos es compatible con el pH óptimo para el crecimiento de bacterias, mohos y levaduras. También la temperatura ambiental, así como la temperatura y humedad que se puede alcanzar durante el almacenaje y uso del producto, favorecen desarrollo de los microorganismos.

Las vías de contaminación microbiológica de los cosméticos puede ser: materias primas, muebles y utillaje para fabricación y envasado, aire, operarios y usuarios.

Las consecuencias de la contaminación pueden verse en el producto como: cambios en las características organolépticas (color, olor y textura), turbidez (con aparición de sedimentos o material en suspensión), separación de fases en emulsiones, etc. Pero también hay signos de contaminación no visibles como la producción de sustancias sensibilizantes o irritantes que son, si cabe, más peligrosos ya que las consecuencias no se ven hasta que el usuario no sufre las consecuencias: infecciones cutáneas, oculares, reacciones alérgicas…

En el control microbiológico del producto terminado debe haber ausencia de microorganismos patógenos: Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Candida albicans y Escherichia coli.

Las consecuencias de la contaminación de un cosmético pueden verse en el producto como: cambios en las características organolépticas (color, olor y textura), turbidez (con aparición de sedimentos o material en suspensión), separación… Clic para tuitear

¿Por qué tengo que añadir un conservante a mi fórmula?

Como hemos visto, las consecuencias de la contaminación microbiana son:
– En el propio producto
– Sobre la piel del usuario
La adición de un conservante en la fórmula protege al producto y, por ende, al usuario final. Lo hace inhibiendo el desarrollo de los microorganismos. Nunca se utilizará para “compensar” en el uso de malas prácticas de fabricación.

Las características de un buen conservante deben ser:
– Poseer un espectro de actividad antimicrobiana amplio.
– Eficaz a concentraciones mínimas.
– Estable química y microbiológicamente durante la fabricación, almacenaje y vida útil.
– Compatible con el resto de ingredientes de la fórmula y con el envase.
– No alterar las características organolépticas del producto final (color, olor, textura).
– Ser respetable con la piel del consumidor.

El conservante se encuentra englobado en el conocido como sistema conservante. Éste tiene en cuenta, no sólo la materia prima como tal, sino también otros parámetros que ayudan a proteger el producto de la contaminación: envase adecuado, materias primas libres de contaminación y buenas prácticas de fabricación.

Estrategias de conservación

Para cumplir con las características de un buen conservante, a menudo es necesario emplear mezclas de conservantes. También puede ayudarnos el uso de materias primas que hagan más difícil el crecimiento bacteriano, como por ejemplo los secuestrantes que actúan como boosters del conservante, mediante un efecto sinérgico.

Hay algunas estrategias a la hora de formular que nos ayudan a disminuir el riesgo de contaminación microbiológica del producto cosmético (lo que no quiere decir que si las usamos podamos prescindir del conservante):
1. Materias primas oleosas (aceites, ceras, mantecas): si no hay presencia de agua es difícil que este tipo de materias primas puedan contaminarse per se. Incluso las emulsiones A/O son menos susceptibles de contaminación que las O/A.
2. Presencia o aumento de la concentración en alcohol[2]: éste altera la membrana celular de los microorganismos destruyéndolos y facilitando la acción de los conservantes.
3. Minerales como talco, caolín o bentonitas que bloquean parte del agua de la fórmula disminuyendo la Aw (agua disponible).
4. Tensioactivos: algunos de ellos, sobre todos los usados como detergentes son capaces de alterar las membranas celulares de los microorganismos,
5. Uso de quelantes y boosters: alteran la permeabilidad de la membrana celular, “abriendo paso” a los conservantes.
6. Aceites esenciales y extractos vegetales: algunos aceites esenciales contienen terpenos y otras moléculas que les aportan ciertas propiedades bacteriostáticas, lo que favorece la sinergia con los conservantes.

Conservantes más utilizados en cosmética natural

En cosmética natural los conservantes más usados son los ácidos orgánicos y sus sales: ácido benzoico (Benzoic acid) y sus sales (Sodium benzoate), ácido sórbico (Sorbic acid) y sus sales (Potassium sorbate), ácido dehidroacético (Dehydroacetic acid) y ácido salicílico (Salicylic acid), ácido levulínico (Levulinic acid) y sus sales (Sodium levulinate). Son activos a pH por debajo de 5.0.

Dado que la eficacia de estos conservantes a veces es un poco limitada, comercialmente se presentan en mezclas con boosters como  Glyceryl Caprylate, Caprylyl Glycol, Ethylhexylglycerin [3] o Gluconolactone o quelantes como Phytic acid. Estos se acompañan en la mayoría de ocasiones con extractos vegetales como el extracto de romero (Rosmarinus Officinalis Leaf Extract), de tomillo (Thymus Vulgaris Extract) u otras plantas o aceites esenciales como el aceite del árbol del té (Melaleuca Alternifolia Leaf Oil).

En cosmética natural los conservantes más usados son los ácidos orgánicos y sus sales. Clic para tuitear

Algunos ejemplos de mezclas de conservantes para formulación cosmética disponibles comercialmente son:
– Geogard® 221: Benzyl alcohol, Dehydroacetic acid.
– Sharomix® 705: Benzyl alcohol, Dehydroacetic acid, Benzoic acid, Sorbic acid.
– SharonTM Biomix ECO: Benzyl Alcohol, Glycerine, Citrus Reticulata Fruit Extract, Citrus Aurantium Amara Fruit Extract, Citrus Sinensis Peel Extract, Tocopheryl Acetate, Citric acid, Lactic acid, Aqua.
– Dermosoft® LP: Caprylyl Glycol, Glycerin, Glyceryl Caprylate, Phenylpropanol.

¿Es posible formular un cosmético como “libre de conservantes” pero que sea seguro microbiológicamente?

Esto es posible si se utilizan mezclas de conservantes que contienen sustancias con capacidad bacteriostática (como extractos vegetales) y boosters pero que no contienen sustancias contempladas en el Anexo V del R.D. 1223/2009. En este caso, se debe asegurar la esterilidad del producto cosmético durante la fabricación, envasado y uso posterior por el consumidor.

También hay algunos productos cosméticos con bajo riesgo de contaminación microbiológica (con pH extremos, altas concentraciones de alcohol, etc) que no necesitarían conservantes2.

Elección del conservante

No existe un conservante que nos sirva para todas las fórmulas ya que hay varios factores que pueden afectar a su función:

Según pH de la fórmula: los conservantes, sobre todo los usados en cosmética natural tiene un pH óptimo para su actividad.
Solubilidad: Considerar si es soluble en fase acuosa u oleosa.
Concentración: para determinar la concentración a la cual el conservante es eficaz, en un primer momento podemos basarnos en las recomendaciones del fabricante. Después siempre ratificaremos la eficacia del conservante mediante la realización de un Challenge Test.

En cualquier caso, para saber si hemos elegido el conservante adecuado o no, siempre hay que hacer los correspondientes análisis microbiológicos y Challenge Test. La experiencia en fórmulas anteriores, las recomendaciones del proveedor o las referencias bibliográficas nos sirven como guía durante la formulación del producto, pero no sirven para asegurar el estado microbiológico de nuestro cosmético.

No existe un conservante que nos sirva para todas las fórmulas ya que hay varios factores que pueden afectar a su función: pH de la fórmula, solubilidad, concentración Clic para tuitear
Aprende a formular cosmética natural fiable y efectiva online en nuestra escuela Mentactiva

Escrito por María José Gea. Tutora de Mentactiva.

¿Te ha parecido interesante? ¿Quieres saber más sobre los conservantes en cosmética natural y la importancia de una correcta conservación? En nuestro Certificado En Conservación Natural podrás aprender cómo formular correctamente tus cosméticos y sus sistemas de conservación.

[1] La actividad de agua (Aw) es el agua disponible para que utilicen los microorganismos, los valores de Aw están directamente relacionados con el aumento de probabilidad de crecimiento bacteriano. Por ejemplo, una Aw inferior a 0,80 impide el crecimiento de levaduras y mohos.

[2] La actividad de agua (Aw) es el agua disponible para que utilicen los microorganismos, los valores de Aw están directamente relacionados con el aumento de probabilidad de crecimiento bacteriano. Por ejemplo, una Aw inferior a 0,80 impide el crecimiento de levaduras y mohos.

[3] No aprobado por certificadoras como COSMOS. Podría darse el caso de su uso en cosméticos considerados como naturales ya que en este grupo podemos englobar los naturales 100% o los que contienen cierto porcentaje de natural. Por ejemplo, si consideramos que el cosmético natural es aquel que contiene como mínimo un 95% de ingredientes naturales (máximo de 5% de ingredientes de síntesis), teniendo en cuenta que las mezclas de conservantes que llevan Ethylhexylglycerin o Caprylyl Glycol se suelen emplear por debajo del 1%, estaríamos cumpliendo la condición anterior y, por tanto, nuestro cosmético se podría considerar natural. De esto y otras definiciones hablamos en el Módulo 13 del nuestro curso IFCNPP