Conservación de cosméticos: factores clave que debes tener en cuenta

¿Qué es la conservación cosmética?

Vivimos rodeados de microorganismos. Se encuentran poblando el aire, el agua, la tierra, las plantas e incluso a nosotros mismos, formando el microbioma. Los productos cosméticos no son una excepción. No es preciso crear y mantener los cosméticos estériles, ya que el mundo no es un lugar estéril. Pero los productos cosméticos suelen ser un buen ambiente para el crecimiento microbiano y precisan de elementos que aseguren su conservación. No olvidemos que las emulsiones se componen de gotículas de aceite en agua (o viceversa) lo que supone un ambiente muy nutritivo para el crecimiento de microorganismos. Este hecho es mucho más relevante en la cosmética natural, dónde las materias primas que usamos provienen de fuentes naturales y, por tanto, por definición colonizadas por microorganismos, lo que habitualmente se conoce como “contaminadas”. 

Sin embargo, un exceso de microorganismos suele ser un problema. Del mismo modo que en los alimentos o en el agua, el crecimiento descontrolado de microorganismos afecta a la calidad y salubridad de los cosméticos. Por tanto, lo importante es mantener la población de microorganismos bajo control. Este concepto es lo que comúnmente se denomina estabilidad microbiológica.

Puedes saber más sobre estabilidad microbiológica en nuestro Certificado de Conservación Natural de cosméticos.

 

¿Por qué es importante la conservación de tus fórmulas cosméticas?

Es imprescindible mantener la carga microbiana de un cosmético por debajo de los límites fijados por la legislación por varias razones básicas: 

  • Garantizar la seguridad del consumidor
  • Mantener la calidad y características organolépticas del producto durante toda su vida útil
  • Evitar la posible crisis de imagen del fabricante o marca causada por el deterioro del producto

Conservación de cosméticos, ¿por qué se contaminan los cosméticos?

El origen de los microorganismos en las fórmulas cosméticas es diverso. El contenido microbiano de las materias primas, el método y los utillajes de fabricación, el envase, o la propia piel del usuario (al utilizar los dedos para obtener el producto, en el caso de tarros de boca ancha) son las fuentes más habituales de contaminación. Por ello, debemos implementar estrategias, tanto para minimizar la cantidad de microorganismos presentes en el preparado, como para evitar su crecimiento.

Como decíamos, la mayoría de productos cosméticos que contienen agua en su formulación son susceptibles de contaminación por parte de microorganismos, por esta razón, se deben implementar estrategias para asegurar la estabilidad microbiológica. Si además de agua, la fórmula es rica en nutrientes como por ejemplo: vitaminas, minerales, aceites o lisados de proteínas, los esfuerzos para la conservación de la fórmula deben de ser mayores.

El sistema conservante, ¿qué es exactamente?

En cada formulación existen una serie de elementos que deberemos elegir y combinar con tal de asegurar la estabilidad microbiológica del producto final durante toda su vida útil en las condiciones normales y razonablemente previsibles de uso. Algunos de estos componentes, tal y como veremos más adelante, son el envase, la sustancia conservante, la aplicación de BPF o utilizar materias primas no contaminadas. Toda ésta combinación, la denominamos sistema conservante.

Dicho sistema conservante debe asegurar que los microorganismos presentes no se van a multiplicar, y que la fórmula va a seguir microbiológicamente estable durante toda su vida útil. Algunos de los elementos determinantes para definir el sistema conservante serán: el tipo de fórmula y sus especificaciones; los ingredientes que contenga; la idea de cómo debería ser el producto final o su modo de uso.

Uno de los componentes clave en el sistema conservante es la propia sustancia conservante (bien sea de origen natural o de origen artificial) que se añade a una fórmula para detener o minimizar el deterioro causado por la presencia de diferentes tipos de microorganismos (bacterias, levaduras y hongos). 

La función de un conservante es la de proteger un producto del ataque y desarrollo de los microorganismos, y no debería ser la de descontaminar un producto con elevado número de microorganismos fruto de una fabricación deficiente o unas materias primas fuera de especificaciones. 

Es importante, también, no confundir con los antioxidantes, que son también sustancias que se añaden a las fórmulas, pero en este caso para evitar la oxidación, deterioro o enranciamiento de los aceites.

Conservantes permitidos en cosmética

Los conservantes permitidos en todos los tipos de cosmética (no sólo en cosmética natural) y su dosis de uso están recogidos en el Anexo V de la directiva cosmética. (Reglamento 1223:2009 de la Unión Europea).

Cómo crear un sistema conservante correctamente

Cómo se apuntaba, con tal de que nuestro cosmético se conserve de manera adecuada no sólo debemos de añadir un conservante a la formulación sino también reducir al máximo el aporte microbiológico inicial.

Con tal de conseguir este objetivo podemos:

  • Aplicar las llamadas BPF (Buenas Prácticas de Fabricación) teniendo en cuenta factores como la limpieza de las superficies de trabajo o el utillaje. 
  • Utilizar materias primas con una calidad microbiológica adecuada. (Puedes pedir al proveedor que te proporcione los datos microbiológicos del lote.)
  • El envase es el elemento que protege la formulación de la contaminación exterior y es un elemento clave para asegurar la estabilidad microbiológica a lo largo del tiempo. Además, en el momento de elegir el envase, deberíamos tener en cuenta, no sólo los criterios estéticos y de funcionalidad, sino los parámetros ligados a la estabilidad microbiológica (tamaño de la boca, protección frente a la luz, modo de aplicación…). 
  • Sustancias conservantes: unos de los elementos más importantes para conservar correctamente un cosmético, son precisamente las materias conservantes que forman parte integrante de los preparados, con lo que quedan protegidos de los microorganismos.

Factores a tener en cuenta a la hora de escoger un conservante cosmético

Actualmente, existen multitud de sinergias conservantes comerciales aceptadas en cosmética natural entre las que elegir, tales como Geogard ECT (Benzyl Alcohol, Salicylic Acid, Glycerin, Sorbic Acid; Kem BS (Water, Sodium Benzoate, Potassium Sorbate); KemNat® (Benzyl Alcohol, Glyceryl Caprylate, Glyceryl Undecylenate) o Iscaguard BOA (Benzyl alcohol, Dehydroacetic acid, Benzoic acid, Sorbic acid).

Cuando tenemos que escoger un conservante para alguna de nuestras fórmulas cosméticas existen diferentes factores que debemos tener en cuenta:

  1. La solubilidad del conservante o sinergia de sustancias conservantes
  2. Espectro de efectividad del conservante. Algunos conservantes sólo son efectivos contra algunos tipos de microorganismos. En el caso de que el conservante escogido no sea efectivo contra todos los microrganismos generalmente presentes en un cosmético, combinaremos varios conservantes diferentes o utilizaremos una sinergia o mezcla comercial. Habitualmente, se denomina a un conservante de amplio espectro aquellos que protegen al mismo tiempo de bacterias (Escherichia coli), mohos (Penicillium sp.) y levaduras (Candida albicans).
  3. El pH que queremos que tenga el producto final
  4. El perfil de seguridad del conservante. Este punto es especialmente importante, por ejemplo, en el caso de que formulemos productos de cosmética infantil.
  5. Estabilidad a factores como: la temperatura de fabricación, paso del tiempo o la luz.
  6. Concentración de uso Vs. Coste
  7. Características organolépticas (olor, color) del conservante

En definitiva, no existe una sola solución para escoger un sistema conservante de una fórmula, sino que podemos combinar los diferentes elementos a nuestra disposición con tal de obtener la que más se adecue a nuestras necesidades.

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