Formular desde cero vs Reproducir

La diferencia entre crear tus fórmulas o copiar las de otros

A la hora de crear nuevos productos cosméticos existen varias estrategias que podemos llevar a cabo. En la actualidad un aspecto limitante es el time to market, que en el sector de la cosmética natural, al igual que en otros sectores, cada vez es más corto. Esto, a veces, nos obliga a renunciar a la innovación.

Si hablamos de creación de nuevos productos cosméticos, podemos considerar dos estrategias principalmente: reproducir o formular desde cero.

¿Qué diferencia hay entre ambas situaciones? ¿Cuál de ellas nos permite tener productos más innovadores?

Cuando nos estamos iniciando en la formulación cosmética, es muy útil hacer productos de los que ya tengamos la fórmula, porcentajes y método de elaboración. Esto nos permite familiarizarnos con las materias primas, los procedimientos y el utillaje de laboratorio. Una vez nos encontremos “cómodos” con un tipo de formulación tendremos más seguridad para ir cambiando cosas y experimentando. De forma paralela a la elaboración de productos de esta forma tenemos que ir formándonos, leyendo y aprendiendo sobre, precisamente, las materias primas y los procesos. De este modo, podremos solventar el problema que suele surgir en estos casos: no tener alguna materia prima de las que incluye la fórmula. Si sabemos identificar qué función tiene ese ingrediente que nos falta, podremos sustituirlo fácilmente por otro de función y características físicoquímicas similares. Un ejemplo de esto son las fórmulas que os damos en los módulos de nuestros cursos o en algunos de los post de nuestro blog.

Reproducir, copiar, me too

Un paso más allá de esta primera aproximación a la formulación cosmética sería la estrategia de reproducir (o copiar) productos o estrategia me too.

¿En qué consiste?

Se trata de tomar como referencia un producto que ya está en el mercado para intentar reproducir sus características en cuanto a textura, uso y/o funcionalidad. Es necesario aclarar que, aunque ésta es una práctica muy utilizada en la industria cosmética, no tiene nada que ver con la falsificación. El producto que se toma como referencia para crear el nuevo producto no se copia en su totalidad, sino que se toma como punto de partida siendo el grado de innovación muy bajo. Esta estrategia presenta ventajas e inconvenientes.

Ventajas

• Nos ayuda a aprender sobre tipos de productos, texturas o tecnologías que no habías desarrollado hasta el momento.
• Desarrollamos nuestra habilidad como evaluadores de productos cosméticos, ya que éste es un paso fundamental si queremos conseguir un producto similar al de referencia.
• Mejora nuestra capacidad de identificación y clasificación de materias primas según su función en el producto.
• Mayor seguridad sobre la viabilidad técnica y estabilidad del producto (si ya o han producido ellos no debería tener ningún problema en hacerlo yo).
• Permite reducir tiempos en la programación de lanzamiento del producto, ya que tenemos parte del trabajo hecho (prácticamente no hay trabajo de I+D)
• A priori, el riesgo a nivel comercial de puesta en el mercado del producto es menor que con un producto nuevo, ya que el producto que tomamos de referencia se supone ya con cierto éxito y posicionamiento.

Inconvenientes

• El grado de innovación es bajo o casi nulo. Esto puede hacer que tu producto no se diferencia de otros de la competencia.
• Es necesaria mucha experiencia para conseguir un contratipo válido a partir de la información de partida.
• En la mayoría de los casos, toda la información que tenemos del producto de referencia es el listado de ingredientes y la propia evaluación sensorial que realizamos.
• Podemos tener dificultad para conseguir las materias primas.
• Puede ser difícil conseguir la misma calidad y características manteniendo (o reduciendo) el precio. Sobre todo si queremos contratipar productos de grandes compañías.
• En la actualidad los consumidores están en la búsqueda constante de la novedad y demandan nuevos ingredientes, texturas y packaging así como nuevas rutinas que integrar en su estilo de vida.
• Corremos el riesgo de que el producto de referencia esté cercano a la fase de declive en el mercado.

Para llevar a cabo esta estrategia de lanzamiento de producto, deberemos seguir una serie de pasos que nos garanticen el éxito. Lo principal y más importante, una vez hemos seleccionado el producto de referencia, es obtener toda la información posible. Esto se consigue mediante las siguientes acciones:

1. Probar el producto: haciendo una evaluación sensorial lo más amplia y detallada posible. Estudiaremos puntos como la extensibilidad, sensación grasa, suavidad, pegajosidad o el residuo que queda después de la aplicación.

2. Test de características físicoquímicas: pH, viscosidad, signo de la emulsión, detección/cuantificación de algún componente. Esto nos permitirá establecer las especificaciones del producto.

3. Análisis del listado de ingredientes: si el producto cumple con las normas de etiquetado los ingredientes vendrán listados en orden decreciente de porcentaje en fórmula. Así tenemos una primera pista de qué ingredientes van en mayor proporción y cuales en menor (tener en cuenta la regla del 1%). Podemos pasar los ingredientes a una hoja de cálculo de forma ordenada e ir identificando qué función cumple cada ingrediente en la fórmula. Para esto puede serte de mucha utilidad la calculadora que encontrarás en el curso de Introducción a la Formulación de Cosmética Natural para la Piel (IFCNPP).

4. Estudio bibliográfico de los ingredientes: leer estudios sobre sus características y forma de uso, así como buscar fichas técnicas y solicitar información a nuestros proveedores de materias primas. Esto nos ayudará a entender la función de cada ingrediente en la fórmula y a poder establecer unos porcentajes orientativos para empezar. Además consultando fórmulas similares en los formularios podrás establecer el método de elaboración que más se ajuste al tipo de producto.

Con todo esto tenemos un magnífico punto de partida para ponernos manos a la obra en el laboratorio. Ahora lo que tendríamos que reunir las materias primas, el utillaje y la tecnología necesarios para elaborar el producto y posteriormente hacer el diseño experimental, es decir, establecer cuántos prototipos vamos a hacer y qué cosas van a variar de un prototipo a otro. Todo con el fin de evaluar el prototipo que más se acerca al producto de referencia.

Formular desde cero

Esta estrategia comparte algunos puntos con la anterior, sobre todo en lo que tiene que ver con el estudio bibliográfico que nos ayudará a definir porcentajes de materias primas y proceso de elaboración. Sin embargo, aquí innovación está presente permitiendo hacer uso no sólo de nuestro expertise como formuladores sino también de la creatividad.
Se parte de una idea inicial “en papel” que puede venir de varios puntos de la empresa, aunque normalmente es el departamento de marketing el que se encarga de lanzar el “concepto” al departamento de I+D en forma de briefing. Éste deberá estudiar si esa idea inicial es capaz de materializarse. Si esto es posible, entonces comienza en trabajo de I+D para encontrar la fórmula que cumpla con los requerimientos establecidos.

Para empezar deben estar muy claros ciertos puntos del briefing como: textura, color, olor y forma de aplicación. A esto hay que sumar algo imprescindible: tener una buena base de conocimiento científico ya que esto nos ayudará a identificar la forma cosmética que más conviene y cuáles son sus pilares básicos de formulación. Por ejemplo, para hacer una emulsión necesitaremos un emulsionante, una fase acuosa y una fase oleosa. A partir de aquí iremos “alimentando” cada uno de los apartados básicos de la fórmula: seleccionar los componentes de la fase oleosa, los de la acuosa, el tipo de emulsionante, etc.

Como fuente de inspiración hay multitud de formularios (off y online), la información de las materias primas que nos aportan nuestros proveedores e incluso otras fórmulas que hayamos hecho previamente en nuestro laboratorio.
Una vez que tengamos seleccionados los ingredientes, porcentajes y método de elaboración, los pasos a seguir son comunes al del escenario que veíamos anteriormente: diseño experimental y evaluación de prototipos para conseguir la fórmula que se ajuste, en este caso, al briefing establecido.

En el caso de la formulación desde cero conseguir a fórmula que se ajuste a lo que buscamos puede llevarnos bastante más tiempo que cuando hacemos una reproducción. El ciclo de redefinición de la fórmula hasta encontrar la definitiva requiere de estudio y tiempo.

Conclusión

Todas las estrategias que hemos considerado en este artículo son igual de lícitas. Hay que ser creativo aprovechando lo que hemos ido aprendiendo de las fórmulas de otros pero haciendo cambios que no hayamos visto nunca, arriesgando. Apliquemos nuestro conocimiento y creatividad para poner en el mercado productos innovadores y con un valor diferencial.

La base de conocimiento necesaria para empezar a formular cosmética natural desde cero puedes conseguirla en nuestros cursos.

Además, encuentra inspiración para tus nuevos productos en el Green Beauty Congress que organizan Beauty Cluster Barcelona y Mentactiva. Este año además se hará el workshop MENTALAB en el que se estudiarán 4 formulaciones de cosmética natural, una magnífica oportunidad para conocer de cerca las novedades y aprender. Va a ser de lo más interesante, ¡no te lo pierdas! Aquí puedes ver el programa completo y conseguir tus entradas.

Escrito por María José Gea. Tutora de Mentactiva.