Protectores solares en cosmética natural

En los últimos años la protección solar ha cogido gran protagonismo1. En la actualidad el uso del protector solar ya no sólo se limita a ciertas épocas del año, sino que es un paso imprescindible en la rutina diaria de cuidado de la piel. Esto es debido a varios factores, entre los que destacan las campañas de concienciación realizadas desde el ámbito sanitario y la industria cosmética. Por otro lado, hay mucho que agradecer al desarrollo de protectores solares con mejoras en textura, aplicación y after-feel, algo fundamental para que el consumidor tenga adherencia (como se diría en el argot farmacéutico) al uso de este tipo de productos.

Formulación básica de un protector solar natural

Desde el punto de vista de la cosmética natural existen varios retos a la hora de formular un protector solar:

1. El catálogo de materias primas es reducido en comparación con los protectores solares que usan materias primas sintéticas.

2. El requisito común a todos los protectores solares: no pueden salir al mercado sin tener los ensayos que acrediten el tipo y nivel de protección frente a la radiación solar.

El catálogo de materias primas para protectores solares naturales es bastante limitado en comparación a la cosmética de síntesis Clic para tuitear

Las materias primas básicas que debe llevar un protector solar natural serán:

1. Filtros ultravioleta físicos: actúan reflejando la radiación solar.
2. Antioxidantes: su objetivo es actuar frente a los radicales libres que se forman durante la exposición al sol. También se les conoce como filtros biológicos.
3. Emolientes y solubilizantes: utilizados para conseguir una correcta dispersión del filtro solar y mejorar en la medida de lo posible las características organolépticas.

Conseguir una protección solar completa (que no total)

El espectro solar está compuesto por diferentes tipos de radiación que podemos dividir según su longitud de onda en: ultravioleta, visible e infrarrojo.

De este espectro, las radiaciones que más nos preocupan por sus efectos nocivos sobre la piel, son las radiaciones ultravioleta: UVC (λ = 100 – 280 nm), UVB (λ = 280 – 315 nm) y UVA (λ = 315 – 400 nm). De ellas, la primera se queda retenida por la capa de ozono mientras que las otras dos consiguen llegar hasta nosotros:

  • UVB: Penetran poco en la piel y son las responsables del eritema o enrojecimiento. Dan lugar a la formación de melanina.
  • UVA: Penetran más profundamente en la piel, son responsables de la aparición de la pigmentación inmediata, y de otros fenómenos como el fotoenvejecimiento, las manchas solares o el cáncer de piel.
El espectro solar está compuesto por diferentes tipos de radiación que podemos dividir según su longitud de onda en: ultravioleta, visible e infrarrojo. Clic para tuitear

En el rango del espectro visible (λ = 400 – 700 nm) se encuentra por ejemplo la luz azul, que actualmente también es objetivo en el desarrollo de nuevos productos cosméticos, aunque centrándose más en la luz azul que viene de pantallas y dispositivos móviles. La radiación visible es la que conocemos como la luz que vemos en nuestra vida diaria.

Las radiaciones infrarrojas (IR), con una longitud de onda superior a 700 nm, producen un efecto calórico y parece que pueden potenciar los efectos negativos de las UVB y UVA.

Además, durante la exposición al sol se desencadenan procesos que dan lugar a la generación de radicales libres. Éstos juegan un papel fundamental en las consecuencias a largo plazo como el fotoenvejecimiento.

A la hora de formular un protector solar deberíamos tener en cuentas todas estas “dianas” de forma que la protección de la piel sea lo más completa posible. A pesar de todo, hay que tener en cuenta que ningún protector solar puede garantizar una protección del 100%.

¿Cómo se mide la protección solar de un producto cosmético?

Para lanzar al mercado un protector solar es necesario realizar una serie de ensayos clínicos. Los ensayos que realizaremos a nuestro producto dependerán del objetivo u objetivos que tenga nuestro fotoprotector. En la actualidad, lo normal es que los protectores solares protejan como mínimo frente a la radiación UVB y la radiación UVA, ya que esto asegura una mayor protección de la piel ya no solo frente a los efectos a corto plazo (p.ej. eritema) sino también a los efectos a largo plazo (p.ej. fotoenvejecimiento).

En Europa los protectores solares son considerados productos cosméticos. Se regulan por tanto por el Reglamento (CE) 1223/2009 y se sigue la Recomendación de la Comisión Europea5 en lo relacionado con su eficacia y reivindicaciones.

Factor de protección solar UVB

Para evaluar el Factor de Protección solar frente a la radiación UVB (en adelante FPS o SPF – Sun Protection Factor) se tienen que realizar ensayos clínicos in vivo 3. El ensayo se lleva a cabo sobre voluntarios humanos a los que se expone a radiación ultravioleta de forma controlada. El objetivo es evaluar la dosis eritemática mínima (MED – Minimal Erythema Dose, mínima  dosis de radiación ultravioleta capaz de producir un eritema perceptible) del individuo con protección solar y sin ella. De este modo, se puede obtener el FPS que se define como:

El voluntario es expuesto a la radiación ultravioleta usando lámparas que emiten la luz en zonas acotadas. Al menos una de las zonas estará limpia (sin protector solar) y otra zona tendrá un protector de FPS conocido (protector solar de referencia). En el resto de zonas se pondrá el protector solar cuyo FPS hay que determinar. Tras 24 horas, se evalúa (la persona que hace la evaluación es diferente a la persona que ha aplicado el producto el día anterior) la aparición de eritema en las zonas irradiadas.

Para evaluar el Factor de Protección Solar (FPS) se realizan pruebas in vivo sobre voluntarios humanos a los que se expone a radiación ultravioleta de forma controlada Clic para tuitear

Posteriormente el FPS del producto se calcula con la media de resultados obtenidos de todos los voluntarios.

Una cosa a tener en cuenta es que la cantidad de producto que se aplica para hacer el ensayo también está estandarizada: 2 ± 0,05 mg/cm2. Esta cantidad está realmente alejada de la cantidad real que utiliza el consumidor2.

Es por ello que a la hora de desarrollar y lanzar un protector solar lo ideal es hacer una campaña de comunicación dirigida a dar instrucciones de uso claras. El objetivo: conseguir la mayor protección posible para la piel.

Ya existe un método in vitro desarrollado por Cosmetics Europe4 que se encuentra en proceso de evaluación por el Comité Técnico de ISO (International Organization for Standardization). Una vez sea aceptado por ISO, se convertirá en una norma internacional equivalente al método in vivo para productos solares tipo emulsión.

Factor de protección solar UVA

En cuanto a los ensayos necesarios para determinar el factor de protección frente a la radiación UVA, existen ensayos in vivo e in vitro. El método in vivo es similar al usado para determinar el SPF, pero en este caso lo que se evalúa es la pigmentación de la piel (el PPD – Persistent Pigment Darkening). De este modo, el factor de protección UVA se define como:

En el ensayo in vitro se determinan las curvas de transmitancia de una película fina de muestra de protector solar distribuida sobre un sustrato antes y después de la exposición controlada a radiación ultravioleta.

Longitud de onda crítica

Otro ensayo que se realiza es el de longitud de onda crítica, en el cual también se obtienen los datos mediante ensayo in vitro. La longitud de onda mínima recomendada5 es 370 nm.

Etiquetado del protector solar

Una vez que tenemos los resultados de los ensayos, ¿cómo etiquetaremos nuestro producto?

Tabla 1. Adaptado de la Recomendación de la Comisión relativa a los productos de protección solar y las declaraciones sobre los mismos (22 de septiembre de 2006)5

El factor de protección UVA (FPUVA) para productos comercializados en la Unión Europea, se simboliza como las siglas “UVA” dentro de un círculo cuando se cumple la norma de la Tabla 1.

Figura 1. Símbolo de protección solar frente a la radiación UVA, según la norma europea.

En otras zonas se hace diferente, por ejemplo en Japón se pone “PA” seguido de +, ++, +++ o ++++ según el valor de PPD obtenido en el ensayo.

Conclusión

La formulación de un protector solar natural es algo complejo no sólo por la fórmula en sí si no por los requisitos regulatorios que debe cumplir el producto antes de salir al mercado, sin perder de vista el coste económico de los análisis clínicos. No obstante, es necesario que se realice más innovación en este campo dentro de la cosmética natural. El objetivo es claro, la protección de la piel.

Si quieres saber más sobre formulación en cosmética natural y sobre las características de la piel, puedes unirte a nuestro curso de Introducción de Cosmética Natural para la Piel.

Escrito por María José Gea. Tutora de Mentactiva.

Referencias

1. https://es.kantar.com/empresas/consumo/2017/agosto-2017-datos-uso-protectores-solares/
2. Petersen, B., Wulk, H.C. (2014) Application of sunscreen – theory and reality. Photodermatol Photoimmunol Photomed, 30, 96-101.
3. La norma ISO 24444:2010 habla del método de determinación del factor de protección solar in vivo. https://doi.org/10.1111/phpp.12099
4. https://www.cosmeticseurope.eu/news-events/first-vitro-spf-method
5. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=CELEX:32006H0647
6. Pla, M.D., Carbonell, C. (2010) Filtros solares y Protección Solar. Formulación. Noticias de Cosmética y Perfumería. NCP 314, 15-25.